Celebración Arquidiocesana de la Juventud (CAJUV)

Cada año, los chamos caraqueños se congregan en una cita especial que los convoca para alabar al Creador por el don precioso de la juventud.
Por tradición, el tercer domingo de febrero, los jóvenes católicos toman las principales vías de la ciudad capital para proclamar con alegría la dicha de ser hijos de Dios y miembros activos de su Iglesia.
La Celebración Arquidiocesana de la Juventud se caracteriza por incluir entre sus propuestas: peregrinación, música, estaciones reflexivas y tiene como culmen y centro la celebración de la Santa Eucaristía. Como todos los programas arquidiocesanos, se varía su temática anual. El esquema de cada CAJUV se basa en un lema y una cita bíblica, según esas luces se planifica el recorrido y los momentos de evangelización y encuentro. Se han realizado ocho ediciones, todas muy concurridas y plenas de la alegría que caracteriza al joven caraqueño.
Bajo el lema: “Celebremos la juventud al color de Jesús” e iluminada por la cita bíblica: “Proclama mi alma la grandeza del Señor” (Lc 1,46), tuvo lugar la más reciente edición de la CAJUV, que se llevó a cabo el domingo 19 de febrero de 2017, en la Iglesia San Juan Bosco de Altamira. La jornada comenzó con la Santa Misa presidida por Mons. Jesús González de Zárate, Obispo Auxiliar de Caracas, en compañía de varios sacerdotes asesores de la Pastoral Juvenil de diferentes Arciprestazgos.
Seguidamente, se dio inicio a la caminata donde se presentaban, a través de colores, las virtudes de Jesús. Y simbólicamente, los jóvenes se pintaron del color del Maestro, como gesto sensible del anhelo de parecerse cada vez más al Buen Pastor.
Al culminar el recorrido, el Pbro. Miguel Vargas predicó en la Plaza Bolívar de Chacao, invitando a todos los asistentes a pintar su corazón de color esperanza. Para cerrar con ésta celebración del Día de la Juventud, se realizó un gran concierto donde participaron diferentes grupos que hacen vida en la Pastoral Juvenil de Caracas.
Junto a la protección de la fiel Madre María, cada año el joven capitalino expresa su fe en las calles, mostrando con orgullo sus signos y carismas.

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